viernes, 10 de octubre de 2008

MONEY MAKES THE WORLD GO AROUND?





El dinero no compra la felicidad, es cierto, pero puede alquilarla por tiempo indefinido.
Si el sistema financiero está en crisis quiere decir que está vivo. It's alive! Es sorprendente observar cómo algo tan material puede a la vez ser tan orgánico. Lo que está ocurriendo me recuerda a la historia de Frankenstein, un ente que a pesar de haber sido creado por el hombre, según sus leyes y convenciones, comienza de pronto a respirar, moverse y enloquecer ante los atónitos ojos de su creador. De pronto el ser creado es autónomo y tiene necesidad de actuar por su cuenta, de enfermar y armar lío, simplemente para demostrar que está vivo. Quiere que sepamos que es libre y capaz de crear estados de realidad.
Quizá es la reacción natural de toda criatura creada. A fin de cuentas ¿no hemos hecho nosotros lo mismo ante nuestro Creador? ¿Sublevarnos y revelarnos, patalear e imponer nuestras leyes?
Lo que esto demuestra es que entre ser y tener, el ser vivo siempre elige Ser. Somos, por tanto, menos materialistas de lo que creemos. Y así, visto lo visto, no es demasiado absurdo afirmar que incluso el dinero es menos materialista de lo que habíamos pensado.

Y ahora, unos divertidos minutos musicales de calidad sublime. Porque no todo en la vida es
MONEY!

2 comentarios:

David dijo...

El otro día comentaba con alguien la idea de que estas convulsiones en el sistema económico internacional debían responder a cierta cualidad de entidad viviente. Que la enfermedad y la muerte podrían estar impresas en los genes del capitalismo desde los orígenes.

¿Qué somos los vivos, sino una compleja estructura de relaciones móviles? Quizás algo más que por inasible no ha de importar y por lo que poco podemos hacer.

Anónimo dijo...

Va a ser que el mundo tiene dueños. Como siempre. Que la última vez rodaron cabezas, por eso ahora los amos no la enseñan. El dinero es su perrito fiel, y díscolo también. De vez en cuando sale a divertirse, pero vuelve siempre al hogar. Sabe quienes lo cuidan y tratan bien.