martes, 8 de enero de 2008

PREGUNTAS PARA EL ÑUEVO AÑO


Feliz, 2008, lectores asiduos y Feliz, 2008, nuevos lectores.

Este año ha comenzado envuelto en preguntas. Preguntas que están suspendidas en la mente de todos y para las que algunos de vosotros tenéis respuesta. Si es así aquí podéis iluminar el mundo con vuestra visión. Si algo necesita el mundo es luz.
Esta es la pregunta:
¿Y si el arte, todo el arte no fuera más que una evasión de la conciencia? ¿Un instante que nos saca de nosotros y nos hace olvidar nuestro presente, como pueden hacerlo el amor, el sueño o la muerte? Construimos y visitamos edificios para albergar obras de arte y observar un cuadro. Compramos un libro para leer algo que jamás ha sucedido, ni sucederá. Pagamos una entrada para escuchar un sonido. No cualquier sonido, notas, tonos especialmente modulados, hilados para producir deleite.
¿Pero por qué nos produce deleite el arte? ¿Con qué nos conecta? ¿Qué nos aporta? Cuando salimos del libro o del museo, la vida sigue igual de desdichada para el desdichado y de feliz para el alegre. ¿Qué hemos incorporado a nuestro ser en esa experiencia? ¿Con qué nos vamos de más cuando abandonamos el concierto, cuando cerramos un libro, cuando salimos del museo? ¿Es algo que deja huella? ¿acumulativo? ¿algo que reposa en alguna parte de nosotros? ¿O es simplemente un instante que brilla y luego se desvanece dependiendo de la sensibilidad de cada uno?
¿Es presente lo que nos aporta el arte? Tal vez sea que nos sitúa fuera del espacio-tiempo real y nos coloca en un espacio-tiempo hecho a medida de cada uno. Nos hace dueños de esos términos y por tanto recrea el contenido, es decir a nosotros o nuestra apreciación de nosotros mismos. Porque dentro de la verdadera obra de arte nosotros somos el contenido. La forma es lo que el artista utiliza a modo de espejo, pero es un espejo como el de la madrastra de Blancanieves que siempre nos da una imagen mejorada de nosotros mismos. Lo que vemos es cómo deberíamos ser y nos libera del “así somos”. Incluso un género oscuro y trágico sirve para apelar al ideal. El horror puede revelar el coraje, la heroicidad, los valores por los que merece la pena vivir.
Un cuadro como, El Coloso, de Goya, que tantas especulaciones generó desde su creación, es para mí un espejo del horror transformado en visión, en premonición. Como si fuera una advertencia, como si el cuadro representara algo que todavía puede evitarse. Porque en el espacio-tiempo del lienzo los horrores que se insinúan aún no han sucedido o están siempre sucediendo.
La Venus de Milo, por otro lado, dirige nuestra sensibilidad a lo eterno, a lo que siempre será bello pase lo que pase. Incluso sin brazos y magullada por el tiempo mantiene la esencia de la serenidad, de la belleza y el ideal imperturbable.
El verdadero arte no es por tanto “fotográfico” sino simbólico. No muestra, anima a interpretar.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y también sirve para sanar como lo hace gente como Jodorowsky,,
el arte vive en si para si,,y nosotros de él extraemos la lección del momento,la realidad petrificada de un tiempo anterior o posterior,dependiendo del afán de esa persona que traslada a nuestros sentidos la irrealidad de la obra en según que circunstancias,o la evocación de sensaciones que pasan por todos los estados
soy alex-alesdiezherrero@hotmail.com-
feliz año-

Leo Zelada Grajeda dijo...

Tus preguntas sobre el arte muy interesantes. Aunque debo confesarte que la venus nunca me trasmitio nada.

Un abrazo.

TEBAS dijo...

Una canción, un libro, una escultura, una pintura...todo esto nos permite evadirnos. Nos deja mirar las cosas desde un nivel superior, con más perspectiva, y en muchas ocasiones nos da la llave para entender las cosas.
Y como tu dices, nos anima a interpretarla, una canción que te trasmita un fluir de emociones inagotable puede darnos el valor de actuar, de mover las cosas, de sobrepasar nuestros propios límites...
Un mundo sin arte no sería un mundo en el que abundasen los momentos felices...nuestra propia condición nos hace necesitar fuerzas exteriores que nos doten de la fuerza necesaria para, simplemente, vivir....

Y me gustaria decirte que,hace un par de días compré tu increíble tragedia moderna. No intentaré explicarte aquí todo lo que ese libro ha desatado en mi: sería un trabajo de titanes. Pero me ha ayudado a tomar una de las decisiones que más influirán en mi vida, o mejor dicho, me ha dado el valor de dar el paso. Estudiar aquello que siempre me gustó, espero que el mundo de la historia me de todo aquello que sé puede ofrecerme.
¿Sabes? Muchos necesitamos a un Daniel para despertar.

Un abrazo, y una canción, "Bad habits" de Michael Tolcher.

Mar Norlander dijo...

!Qué bonito comentario!
Un saludo desde España